Tratamiento Moderno de las Varices

Como un mal inevitable, la presencia de várices grandes y pequeñas en las piernas plagan la existencia de una gran proporción de mujeres desde sus años de juventud.  Prefieren esconder sus piernas para no mostrar esas horribles y muy dolorosas alteraciones venosas.  Observan cómo este padecimiento es progresivo: con el pasar del tiempo se tornan más feas y aparecen muchas más… ¡Ni  una sola desaparece espontáneamente o da tregua a las molestias!
 

La mujer se convierte en una peregrina en busca de la cura para el tratamiento de várices.  Recurren infructuosamente a la medicina natural, consejos de amigas, expertas en belleza, profesionales del masaje,…  Y también acuden al médico, no para que le haga el diagnóstico, sino en busca de uno que le resuelva el problema…  Pero, ¡oh, qué frustración!, tampoco este profesional le provee paz y alivio a su dolencia.

Y es que la enfermedad por várices se presenta de múltiples maneras en la misma persona, requiriendo varias opciones de tratamiento de várices que deben ser administradas por un médico con especial dedicación.  No basta con ser un cirujano vascular que se interese en las grandes venas o un dermatólogo que tenga como blanco las pequeñas arañitas.  

Mi equipo y yo te ofrecemos la solución en el tratamiento de las várices a lo que hasta ahora ha sido la desgracia que te derrota.  Iniciamos con una evaluación exhaustiva para determinar dónde se originó el problema de tus várices y cómo se ha ido desarrollando, que incluye interrogatorio, examen físico, fotografías y aplicación de aparatos diagnósticos.  Luego, planificamos una estrategia de tratamiento que abarca numerosas opciones para el tratamiento de várices grandes y pequeñas a ser aplicada coordinada y sistemáticamente.

Te invito a que continúes la lectura de esta página.  La han construido mis pacientes con la oportunidad que me han brindado para adquirir los conocimientos y la experiencia necesarios que pongo a tu disposición.

¿Qué son las várices?
Son venas pequeñas o grandes que se dilatan y distorsionan al perder su capacidad de llevar sangre de regreso al corazón.  Se observan mayormente en las piernas, aunque pueden aparecer en otras partes del cuerpo como la cara.

Me gustaría aprender mucho sobre las várices y su tratamiento pero no sé nada de las protagonistas: las venas.
Las extremidades inferiores, que conoces como piernas, abarcan el muslo, la pierna y el pie.  Como el resto del cuerpo, están cubiertas de piel, por debajo de la cual existe una capa de grasa,  y profundamente se encuentran muchas estructuras: músculos, huesos, arterias, venas,….

Las venas de las extremidades inferiores son tubos elásticos que contienen en su interior numerosas válvulas, que son compuertas formadas de dos hojas.  La elasticidad permite, por un lado, acomodar mayor cantidad de sangre cuando llega a la vena, y, por el otro lado, exprimirla con rapidez para que siga avanzando.  Las válvulas se abren para dejar avanzar la sangre y se cierran inmediatamente para impedir que se devuelva por el efecto de la gravedad.

Dos sistemas de venas corren por las piernas, uno superficial que se localiza en la grasa que está debajo de la piel y corresponde a las venas que observamos con nuestros ojos, y uno profundo que transita dentro de los músculos.  Ambos sistemas se comunican a través de venas que atraviesan los músculos y sus envolturas, las llamadas venas perforantes, que suman más de 150 en cada extremidad inferior.

El sistema superficial posee dos venas de mayor importancia: la vena safena interna o mayor, que corre por el lado interno de toda la extremidad desde el tobillo  hasta la ingle,  y la vena safena externa o menor, que va por detrás de la pierna desde el tobillo hasta el hueco de la rodilla.  Ambas desembocan en una vena del sistema profundo, constituyendo las principales comunicaciones entre los dos sistemas.  Además de esas dos desembocaduras, tanto estas venas principales como muchas otras del sistema superficial, se comunican directamente con el sistema profundo a través de las numerosas venas perforantes.

Las várices aparecen en el sistema venoso superficial, pero, como veremos más adelante, no necesariamente es el lugar donde comienza el problema.

¿Cómo funcionan las venas de las piernas, perdón, de las extremidades inferiores?
Llevan sangre de regreso al corazón.  Un 90% de esa sangre va por el sistema venoso profundo y apenas un 10% por el superficial.  Para lograr ese objetivo deben vencer la gravedad de la tierra.   La sangre del sistema venoso superficial pasa al profundo a través de las respectivas desembocaduras de las dos venas principales y de las múltiples venas perforantes. 

La sangre se mueve (circula) gracias a dos mecanismos: (a) Compresión que ejercen sobre las venas los músculos de la pantorrilla al contraerse (al caminar, hacer movimientos con las piernas) y (b) Succión por los movimientos de la respiración.  La gravedad de la tierra tiende a atraer la sangre hacia los pies, pero ese efecto queda neutralizado con la acción de las válvulas, que gracias a su abrir y cerrar dividen la sangre en columnas para facilitar la circulación de la sangre hacia el corazón e impedir que se regrese o acumule en las extremidades inferiores.

Ahora sí me gustaría saber porqué se forman las várices.
Como te dije anteriormente, las várices son venas dilatadas y tortuosas visibles debajo de la piel.  Con nuevos conocimientos de anatomía seguramente te habrás dado cuenta de que afectan a las venas superficiales.  Sin embargo, no es tan sencillo como parece y, por tanto, debo continuar con la explicación.

Las várices se van a formar por dos razones fundamentales: o algo les obstruye el camino o ellas mismas se dañan y dejan de funcionar.  Si las venas profundas se obstruyen, como sucede en casos de tromboflebitis (trombo – coágulo / flebo – vena / itis – inflamación), la sangre no circula y se devuelve hacia otras venas, incluyendo las superficiales.  Éstas se van debilitando y haciéndose tortuosas. 

Si las venas perforantes dejan de funcionar adecuadamente, ya sea porque las venas profundas están obstruidas o ellas mismas se dañan, la sangre se devuelve al sistema superficial….  (¡correcto!:  ….y las vuelve varicosas).   Las dos razones anteriores forman várices secundarias, porque el origen del problema no está en ellas mismas.

Pero otras veces, y es lo más común, no hay ningún problema en las venas del sistema profundo o las perforantes, sino que las mismas venas del sistema venoso superficial son las que se dañan (primarias): sus paredes se tornan débiles al perder elasticidad y las válvulas dejan de funcionar…  (¿sigo?  Ya sé lo que estás pensando:   “al estar débiles, la sangre se devuelve y acumula haciendo que las venas se vuelvan varicosas).  Imagínate, por ejemplo, cuando la desembocadura de la mayor vena de las extremidades inferiores, la vena safena mayor o interna, no funciona bien:  la sangre se regresa sobre esa vena (reflujo) y, como si fuera un derrame, comienza a acumularse no solo en esa vena sino en muchas otras que están comunicadas….  desarrollando con el tiempo várices y más várices.

En resumen, las várices se forman porque la sangre se regresa (reflujo), ya sea porque algo en el camino las obstruye o porque pierden elasticidad y las válvulas dejan de funcionar.

Entonces, ¿sí es importante saber dónde comienza el problema para saber el mejor tratamiento de várices?
Por supuesto.  Piensa que no encontremos dónde comienza el problema.  Al eliminar una várice cualquiera, con el tiempo la sangre se fugará a otras venas sanas para dañándolas.

¿Pero si el problema es de las venas superficiales yo no tengo que saber dónde comenzó?
Aquí también hay que saber el origen.  No es como hormiguitas que van apareciendo de la nada y que con solo pisarlas se acaba el problema.  Al igual que las hormiguitas, las várices continuarían apareciendo.

Lo que sucede con las puramente superficiales, o sea las primarias, es que también se van formando como pequeños troncos que van dando ramas y hojas.  Esos “troncos” debemos identificarlos para tratarlos primero.

¿Cuál es la razón por la que se forman  várices primarias?
Las várices primarias, que como dijimos son las que se forman en el sistema venoso superficial sin que haya una causa proveniente del sistema venoso profundo o las venas perforantes, tienen como principal causa la herencia.  Es fácil comprobarlo: una persona con este tipo de várices tiene otros familiares cercanos afectados (madre, hermanas,…).   Otros factores que contribuyen son las hormonas femeninas (el solo hecho de ser mujer, el uso de píldoras anticonceptivas u hormonas para reemplazo hormonal), los embarazos (porque aumentan la presión sobre las piernas) y permanecer de pies durante períodos prolongados (es raro que una peluquera de largos años de trabajo no tenga problemas de várices),….

¿Las várices tienen una apariencia definida?
No.  Tal vez no haya algo más variable en el cuerpo humano que las venas y, en consecuencia, que las várices.  La apariencia de una pierna afectada por várices es muy distinta a la pierna opuesta.  Ni decir de lo diferente entre las personas.

No obstante, para fines de explicación, conviene dividir las várices en tres tipos según su apariencia:

  • Las telangiectasias o arañas  que son pequeñas arborizaciones de color rojo.
  • Las venas reticulares o azul verdosas que son venas de 1 a 3 milímetros que, como río subterráneo, dan origen a muchas de las telangiectasias.
  • Las várices propiamente dichas que son las enormes venas dilatadas y tortuosas, de 3 a 12 milímetros, y a veces más.

A los primeros dos tipos nos referimos como enfermedad de vaso pequeño y a la última como enfermedad de vaso grande.

He observado en las piernas de algunas personas cambios de coloración y úlceras.  ¿Se trata de un problema diferente?
No.  Es la misma enfermedad, solo que en etapas más avanzadas.

¿Solo las várices grandes molestan?
No.  Lejos de lo que muchos creen que las venas pequeñas se tratan por razones cosméticas, con frecuencia causan molestias tan intensas como las de várices gruesas, y, como el iceberg que asoma a la superficie, esas arañas vasculares con apariencia simple pueden representar la primera manifestación de una enfermedad venosa muy seria.

Creo que con toda la explicación anterior es evidente que este problema no puede dejarse en manos inexpertas.
Correcto.  El primer error sería buscar ayuda en personas no médicas para el tratamiento de las várices.  Sencillamente verás cómo tu problema continuará progresando negativamente.  El segundo error sería someterse a tratamiento sin haber sido evaluado minuciosamente por un médico experto en el área.  El tercer error sería desconocer información valiosa sobre los diferentes aspectos de esta enfermedad, incluyendo formas de tratamiento de várices y expectativas sobre los resultados. 

¿En qué consiste una evaluación profesional del problema?
Un interrogatorio exhaustivo, un examen físico minucioso, fotografías y el uso del Doppler portátil (aparato que identifica la dirección del flujo de la sangre) permiten realizar una evaluación completa en la mayoría de los pacientes para un mejor tratamiento de las várices.  En algunos casos, particularmente en los que se sospecha que el origen del problema se encuentra en el sistema venoso profundo, las perforantes o las venas principales del sistema superficial, será necesario practicar una ultrasonografía-Doppler (Dúplex) que visualiza las venas y la sangre que circula dentro de ellas. 

¿Qué es lo moderno en el tratamiento de las várices?
En los últimos años se ha avanzado más que en un siglo entero atrás en el conocimiento de la enfermedad varicosa, las causas y los mecanismos que la desencadenan, las prioridades de tratamiento:  cuál tratar primero, el método que ofrece más beneficios y la posibilidad de obtener resultados satisfactorias sin necesidad de abandonar sus actividades diarias (tratamiento ambulatorio).

¿Cuáles son las opciones de tratamiento de várices?

Para la enfermedad de vaso pequeño (arañas, venas reticulares,..):

  • Microescleroterapia.  Es la inyección dentro de la vena de una sustancia irritante que la cierra.  Es la forma preferida para tratar las várices más delgadas.
  • Láser. Un rayo de láser penetra a través de la piel para fulminar las varicillas.  Por ser costoso, doloroso, propenso a dejar cicatrices en personas con predisposición a formar queloides, y no ser superior a la microescleroterapia, me gusta reservarlo solo para los casos cuando no pueda utilizarse esta última: moteados en las piernas, arañas en la cara,…

Para la enfermedad de vaso grande (várices mayores de 3 milímetros de diámetro):

  • Escleroterapia con Espuma.  Es la inyección dentro de una vena de una sustancia irritante jabonosa que desplaza la sangre e irrita y cierra la vena.  De popularidad creciente por los magníficos resultados y el bajo costo ha pasado a revolucionar el tratamiento de la enfermedad varicosa. Ver detalles del tratamiento de escleroterapia con espuma...
  • Mini-flebectomía ambulatoria.  Es la extracción de várices a través de diminutas heridas (1 a 3 mm) utilizando anestesia local.  No requiere hospitalización ni deja cicatrices visibles.  Todas las várices pueden ser tratadas con este método, excepto la desembocadura de la vena safena interna o mayor a nivel de la ingle.   
  • Cirugía. Consiste en la ligadura y división de la desembocadura de la vena safena interna y su extracción desde la ingle hasta la rodilla o el tobillo mediante una sonda especial.  Requiere anestesia.  Suele combinarse con la mini-flebectomía durante el mismo procedimiento.
  • Oclusión endovenosa con láser o radiofrecuencia. Es la oclusión de la vena con energía láser o radiofrecuencia a través de una sonda introducida en su interior.
  • Cirugía endoscópica para perforantes. Es la interrupción de venas perforantes dañadas que causen una úlcera.  

¿Qué esperar del tratamiento de várices?
Fíjate que el tratamiento de la enfermedad varicosa consiste en la eliminación de las venas dañadas, grandes o pequeñas, en una forma secuencial y dirigida inicialmente a los sitios donde se origina el problema y luego por donde se va extendiendo.  Sin embargo, tiene sus limitaciones.  Por ejemplo, en el caso de las várices primarias, sobre todo cuando están asociadas a la herencia como ocurre en la mayoría de las mujeres, la tendencia a formarlas no es tratable sino la consecuencia –las várices-.

Eliminar las várices es muy importante.  Con cada tratamiento, las várices van desapareciendo en forma progresiva y gradual.  Es decir, se va restableciendo el aspecto normal de las piernas.  Por el contrario, de no tratarse jamás desaparecerán espontáneamente, se desarrollarán más y más venas, y con los años aparecerán otras complicaciones verdaderamente incapacitantes: hinchazón, inflamación, pigmentación de la piel y ulceraciones.

El tratamiento de várices, que puede implicar varias modalidades y varias sesiones, suele ser muy satisfactorio: desaparecen las molestias y mejora notablemente la apariencia de las piernas renaciendo el deseo de volverlas a exhibir.

¿Cuál es el mejor tratamiento para eliminar las várices?
Lamentablemente
no existe un tratamiento que sea superior a los demás.  Cada uno ofrece ventajas y desventajas, riesgos y complicaciones.  La realidad es que no es raro que se necesite recurrir a más de una forma de tratamiento y a más de una sesión.  Sin embargo, conviene que recuerdes lo siguiente: (a) Son tratamientos ambulatorios, es decir, no tienes que interrumpir tus actividades diarias; y (b) Bien seleccionados, se obtienen muy buenos resultados minimizando las posibilidades de efectos secundarios y complicaciones.

Por ejemplo, la mayoría de las veces corresponde a arañitas (telangiectasias) combinadas con venas de 2-3 milímetros de diámetro (venas reticulares).  Suelen eliminarse con una o dos sesiones de escleroterapia.  Otros casos presentan, además, venas de mayor calibre, que también se eliminarían con escleroterapia en forma de espuma (escleroespuma).  Por el contrario, problemas de várices más complejos con afección de las venas gruesas como la safena interna o mayor, pudiera requerir una combinación de tratamientos: (a) Eliminación del tronco principal por cirugía o ablación dirigida por ultrasonografía con espuma, láser o radiofrecuencia; y (b) Eliminación de las demás várices mediante mini-flebectomía y/o escleroterapia.

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Nada más fácil: contáctame por correo electrónico o llama a nuestro teléfono.  Con mucho gusto te responderé.

¿Algo más?

Sí.  Permíteme ser reiterativo.  Es importante que toda persona que vaya a ser sometida a tratamiento de várices esté debidamente informada de todos los aspectos relacionados con su enfermedad, desde el porqué hasta los resultados esperables, y ser cooperadora: asistir con regularidad a sus citas y mantener una actitud positiva.  Solo así podrán obtenerse los resultados deseables.
 
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Dr. José J. Asilis-Zaiter
Tratamiento de Várices
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